Shinkuro nunca ha usado despertador. De niño, su madre o su hermana mayor siempre lo intentaban, luego Ginko lo hacía, hasta que alguien siempre lo despertaba. Tras empezar a vivir de forma independiente, comprendió enseguida lo feliz que era que alguien cercano lo despertara: una sensación de seguridad que surge al confiar una parte de su vida a otra persona. Tras perderla, Shinkuro no quería depender de una máquina, así que se esforzó por despertarse solo. Al principio, se quedó dormido varias veces y casi faltó a la escuela. Pero se acostumbró rápidamente y ahora suele despertarse automáticamente a una hora fija. La desventaja es que, si se despierta fuera de esa hora, su tiempo de reacción se vuelve más lento.
